Mujeres

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En INTAD conocemos y reconocemos los factores específicos que desencadenan y/o potencian y caracterizan las adicciones en las mujeres y la particularidad de estas conductas (problemática de la “mujer adicta”) y, en relación con ello, hemos desarrollado un modelo de intervención adaptado, basado en una intervención integral, que considera todas las variables personales, colectivas y psicosociales implicadas y que garantiza mayor eficacia terapéutica.

La feminización de las adicciones es una tendencia creciente según los estudios y cada vez más evidente. Además, en INTAD sabemos que estadísticamente las adicciones más habituales en las mujeres corresponden al alcohol, sustancias ilegales (especialmente marihuana y cocaína), psicofármacos (tranquilizantes, somníferos), tabaco y relaciones afectivas (dependencia emocional), y también consideramos de especial importancia el resaltar el notable incremento existente hacia la adicción al juego y algunos de los trastornos de la conducta alimentaria con un enfoque adictivo, como puede ser el caso de los atracones, la bulimia y/o la obesidad.

Adicionalmente, la progresión de la perspectiva de género en los últimos años ha afectado a un análisis y un reconocimiento explícitos y específicos de la problemática de mujeres y adicciones (“mujer adicta”), debido a la especificidad de características en función del género, en muchas ocasiones.

Estos cambios, unidos también al constatado aumento del consumo no sólo de drogas legales, sino también de las ilegales por parte de las mujeres, han motivado a INTAD al desarrollo de un enfoque terapéutico adaptado y más específico para los casos de mujeres con adicciones y/o patología dual.

Según algunos estudios, las mujeres parecen más sensibles a las expectativas sociales y a sus roles asignados en la sociedad, como a la acomodación y transformación de dichos roles (madre, pareja, familia, violencia, relaciones sociales, medicalización, grupo social, etc.). La gran diferencia se establece en la experiencia particular sobre el uso de sustancias, sus problemas psicosociales y sus necesidades de respuesta. Los datos de distintos estudios reflejan una mayor prevalencia de ciertas características particulares cuya presencia en INTAD valoramos rigurosamente para planificar una intervención específica:

  • Una mayor vulnerabilidad fí­sica al alcoholismo y las drogas.
  • Problemas de baja autoestima, relacionados con la capacidad que pueden tener las mujeres de valorarse, ya que puede estar condicionada a la valoración de terceras personas, lo que conlleva, en casos, un bajo nivel de autoconcepto y una distorsión negativa sobre su autoeficacia y sobre sus expectativas de futuro.
  • Relaciones adictivas: muchas mujeres tienden a establecer y perdurar en relaciones afectivas en las cuales predomina el sufrimiento, el sometimiento, la falta de reciprocidad y se vuelven codependientes de la relación, desarrollan dependencia emocional. Si la autoestima de las mujeres se construye desde la capacidad de crear y mantener relaciones vinculares afectivas, la perdida afectiva las deja vulnerables y frágiles y predisponentes a desarrollar un comportamiento evitativo al dolor y al rechazo.
  • Presencia de acoso, abuso sexual o violencia de género: el abuso sexual durante la infancia y las violaciones son los principales factores por los que las mujeres buscan ayuda por problemas relacionados con el abuso de sustancias, convirtiéndose así en un mecanismo de defensa y automedicación para aliviar los sentimientos de ansiedad, culpa, miedo y cólera que son resultado de la violencia.  Por otro lado, muchas mujeres son ví­ctimas de violencia por parte de sus parejas, presentándose como un factor potencial de riesgo para el consumo de alcohol, fármacos o drogas, como una manera de sobrellevar o evadir las agresiones.

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